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3 formas de manipulación

  • Foto del escritor: Alexa Perez Salazar
    Alexa Perez Salazar
  • 7 oct 2025
  • 2 min de lectura

Muchas veces no logramos ver las señales y puede ocurrir porque aprendimos a normalizar ciertas actitudes, frases y situaciones que en realidad son manipulación emocional o psicológica. 

Te comparto 3 formas en las que puede aparecer. Es importante identificarlas, empezar a establecer límites y distanciarnos de este tipo de situaciones. 


El silencio para que adivine 

Quedarse callado para castigar, controlar o esperar a que al otro adivine cómo me siento y qué ocurrió. Cuando se utiliza el silencio como forma de obligar al otro a pedir perdón, adivinar el cómo me siento o provocar que la otra persona se sienta culpable para voltear la situación, pasa a ser manipulación. 


  • por ejemplo:  Ignorar llamadas/mensajes con la intención de provocar ansiedad o remordimiento.

  • “no te tengo que decir cómo me siento, si me quisieras lo sabrías…”

  • hacer la ley del hielo 


Ridiculizar y menospreciar para sentirse superior

Puede verse como en forma de burlas, sarcasmo o descalificaciones que pasan por “broma” pero buscan que la persona se sienta menospreciada. Provoca que la persona se sienta avergonzada y degrada la confianza en uno mismo. 


  • “No te preocupes, para alguien como tú eso ya es mucho.”

  • “¿De verdad pensaste que podrías hacerlo?”

  • Otro ejemplo podría ser menospreciar las características, capacidad o cualidades de una persona: “Eres bien sensible, siempre te lo tomas personal y todo te ofende.”



Hacer promesas que no cumplirá, solo para obtener algo a cambio. 

Se hacen promesas interesadas para obtener algo sin la intención real de cumplirlas. Genera esperanza en la persona de que las cosas van a cambiar, se van a cumplir acuerdos o se van a lograr ciertas cosas. Sin embargo, no sucede. O sí pasa y la persona lo retira y vuelve a lo mismo. 


  • “Te prometo que lo haré, confía en mí” (y luego no aparece).

  • “Te doy mi palabra, mañana lo platicamos” (y no sucede).

  • O también como promesas grandes para evitar una confrontación: “Si me das …, te juro que cambiaré.”


Psic. Edith Ortega 


 
 
 

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